¿Cómo se hace el diagnóstico de artrosis?

La artrosis es la enfermedad degenerativa más frecuente, sus manifestaciones son tan características que esta enfermedad se reconoce con el examen físico por lo que se dice que el diagnóstico de artrosis es clínico.  Algunos estudios son necesarios para evaluar el grado de lesión de las articulaciones, lo que es de utilidad para definir mejor el tratamiento más adecuado según su localización y progreso.

La artrosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones.  En este trastorno ocurre la lesión del cartílago articular, se trata de un tejido fibroso que reviste a los extremos de los huesos para facilitar su desplazamiento durante los movimientos.  Cuando el cartílago se lesiona se vuelve rugoso e irregular lo que ocasiona fricción durante el movimiento que se puede sentir o incluso escuchar (si quieres saber más sobre esta enfermedad te recomendamos leer el artículo Todo sobre la artrosis).

Dado que existen muchas enfermedades que producen dolor articular, hay que diferenciar la artrosis de los demás trastornos, lo que se lleva a cabo principalmente por el examen del paciente y estudios que muestren la anatomía de las articulaciones.

El diagnóstico de artrosis se hace en el consultorio

La artrosis origina una serie de cambios que permiten reconocerla al evaluar al paciente.  Por ello decimos que el diagnóstico de artrosis se hace en el consultorio.  Los estudios complementarios ayudan a establecer el grado de afectación de las articulaciones y si existen otras lesiones que estén dañando estas estructuras.

Una misma persona puede tener artrosis y otra condición en forma simultánea, por ejemplo artrosis y artritis, artrosis y gota, artrosis y artritis séptica, etc.  Por lo que el dolor de las articulaciones no siempre se debe a este trastorno.

Las claves para reconocer esta enfermedad son:

  • La descripción del paciente. Una persona con artrosis manifiesta que su dolor se localiza en las articulaciones y tiene variaciones.  Aparece y se agrava con los movimientos, mientras que disminuye y puede desaparecer con el reposo.  Algo que les llama la atención es que el traquido que puede sentirse o incluso oírse.  Cuando la artrosis es avanzada pueden notar que sus articulaciones se tornan más grandes, algo muy común es que han tenido que dejar sus anillos porque ya no les caben en los dedos, o lo contrario, que ya no se pueden quitar el anillo de matrimonio.  La rigidez no es una molestia común, pero cuando se encuentra presente ocurre en la mañana y dura poco tiempo. El dolor y los demás síntomas ocurren principalmente de forma bilateral.
  • Antecedentes en la familia. La artrosis puede tener una tendencia hereditaria, en especial la artrosis de las manos. Por lo general las hijas de mujeres con artrosis de las manos también sufren este trastorno, lo cual es importante tenerlo en cuenta para adoptar medidas preventivas.
  • Antecedentes de traumatismos. Existe una forma de artrosis que se conoce como artrosis secundaria.  Tras un traumatismo, o debido al sobreuso, es posible que el cartílago se lesione arrancando a partir de allí el proceso de desgaste de la articulación.  Esto es muy común en los deportistas, así como en personas que desarrollan artrosis en una sola articulación tras una caída o un traumatismo como un golpe. Las estadísticas confirman que diez años tras una lesión deportiva pueden iniciarse los síntomas de la artrosis en la articulación afectada.
  • El examen físico. Al examinar al paciente se deben evaluar todas las articulaciones.  Los hallazgos que se buscan son el dolor a la movilización de cada articulación, la presencia de traquido y también la limitación en los rangos de movimiento. Estas manifestaciones son suficientes para hacer el diagnóstico de artrosis. En sus fases avanzadas, la afectación de la articulación hace que pierda amplitud en sus rangos de movimiento.

 

 

¿Existe algún examen de laboratorio para el diagnóstico de artrosis?

Existe una gran cantidad de estudios de laboratorio, sin embargo ninguno permite efectuar el diagnóstico de  artrosis.

Estos estudios se suelen solicitar para descartar otras causas de inflamación articular, lo que es necesario en algunos casos en los que la artrosis es severa o cuando se sospecha que además de la artrosis existe otra condición asociada que está ocasionando la artritis.

Estos estudios incluyen el perfil 20 y el perfil reumático.  Estas pruebas permiten identificar diversas alteraciones:

  • Infecciones.  Las articulaciones pueden inflamarse producto de las infecciones, esto se conoce como artritis séptica y se acompaña por elevación de los glóbulos blancos en la hematología con aumento en el valor de VSG (velocidad de sedimentación globular).
  • Gota.  Es una forma de artritis debida al depósito de ácido úrico en las articulaciones.  Por lo general ocurre cuando estos valores se encuentran elevados.
  • Artritis reumatoidea. Es una forma de artritis en la que se producen anticuerpos contra las articulaciones, lo que lleva a que se destruyan produciendo deformidades importantes.  En esta enfermedad se identifican una serie de anticuerpos como el factor reumatoideo y el antiCCP.
  • Lupus.  Es una enfermedad sistémica del tipo autoinmune, en ella se producen anticuerpos contra el colágeno por lo que se acompaña de una gran cantidad de síntomas entre los que se incluye la artritis.  Estos anticuerpos se pueden identificar en estudios de laboratorio, principalmente los anticuerpos antinucleares (ANA) y anticuerpos dirigidos contra el ADN (antiDNA).
  • Espondilitis anquilosante. Es un trastorno reumático que afecta a la columna lumbar, produce alteraciones en los valores, especialmente la positividad en la prueba HLA-B27.

 

El diagnóstico de artrosis se confirma con estudios de imagen

El desgaste del cartílago puede ser identificado en estudios que permitan visualizar las articulaciones.  Estos son los estudios de imagen que incluyen la radiografía, la resonancia magnética y el ultrasonido.

 

Radiografías

Las radiografías son estudios que se obtienen usando rayos X, se llevan a cabo en varias proyecciones para tener diversos ángulos de la articulación.  Por eso se suelen solicitar en proyecciones AP (anteroposterior), lateral y oblícuas.  Cuando se efectúan radiografías a nivel de la columna cervical y lumbar se solicitan las llamadas proyecciones dinámicas, que muestran estos segmentos en flexión y extensión.

Las radiografías son el principal estudio empleado para hacer el diagnóstico de artrosis.  Este tipo de imágenes muestran los huesos con nitidez, sin embargo, no permiten identificar con precisión los tejidos blandos.

La lesión del cartílago articular produce cambios como la irregularidad del extremo de los huesos, líneas blancas densas llamadas esclerosis (este cambio no tiene nada que ver con la enfermedad conocida como esclerosis múltiple), así como unas proyecciones en forma de pico de loro que se conocen como osteofitos.

Si en un informe de un estudio de Rayos X, Ud. encuentra las palabras esclerosis, disminución del espacio articular y osteofitos, con seguridad tiene artrosis.Haz click para twittear

En la imagen se observa la progresión de la artrosis en la rodilla.  La flecha señala un osteofito, que aumenta de tamaño progresivamente.  Se puede observar disminución del espacio articular y perdida de congruencia en la articulación en las fases mas avanzadas como ocurre en la imagen de la derecha.

 

Resonancia magnética

La resonancia magnética es un estudio de imagen que se obtiene por campos magnéticos, por lo que no se someten a los pacientes a radiaciones al efectuarlo.Haz click para twittear

Este estudio no es imprescindible para hacer el diagnóstico de artrosis.  Se solicita cuando se necesita identificar lesiones asociadas que tienen un tratamiento específico distinto.

En el caso de la artrosis de la columna vertebral, las vértebras sufren cambios que pueden ocasionar compresión de los nervios que se originan en la médula espinal, principalmente los osteofitos.  Esto origina síntomas como ardor, hormigueo, adormecimiento o corrientazos que corren hacia los brazos o a las piernas. En estos pacientes la resonancia magnética puede identificar otras causas de los síntomas, principalmente si existe una hernia discal.

La artrosis de rodillas y caderas son formas de artrosis en las que la resonancia permite identificar el grado de daño articular, especialmente cuando se va a planificar un tratamiento con cirugía. También ayudan a identificar lesiones asociadas como el daño en los meniscos y ligamentos.

En los pacientes con síntomas característicos de artrosis de la cadera puede ocurrir que la causa real sea una enfermedad conocida como necrosis avascular del fémur.  Esta condición se confirma con un estudio de resonancia magnética.

 

Ultrasonido

El ultrasonido, también llamado ecografía, permite obtener imágenes al pasar un cabezal conocido como trasductor sobre la piel.  Es un estudio no invasivo, que no produce ningún tipo de molestia.  Es de gran utilidad para evaluar articulaciones pequeñas como las de las manos y estructuras complejas como la articulación del hombro. En este último permite evaluar la estructura conocida como manguito rotador que es un conjunto de tendones que rodean al hombro permitiéndole llevar a cabo sus movimientos de rotación.

 

¿Las radiografías y las resonancias se vencen?

Muchas veces los pacientes al acudir a consulta hacen esta pregunta.  Por tratarse de una enfermedad crónica, es posible que la persona haya tenido que ir al médico en varias oportunidades por esta afección y que en cada visita le soliciten nuevas radiografías o resonancias.

Las imágenes pueden cambiar en el trascurso del tiempo, esto debido al progreso de la enfermedad, así como a la aparición de nuevas lesiones. Sin embargo, en una persona que tiene un mismo patrón de dolor y que no ha experimentado agravación de sus molestias, es posible que los cambios se mantengan, y que no haya mayores variaciones entre dos estudios tomados en momentos distintos.

Para pedir nuevas radiografías o nuevas resonancias debe haber una razón.  Principalmente un cambio en el patrón del dolor, agravación de otros síntomas, o la aparición de nuevas molestias.

 

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