Dolor crónico, cuando el dolor pasa de síntoma a enfermedad

Se habla de dolor crónico cuando la sensación dolorosa se prolonga por más de 6 meses. Si bien la duración en el tiempo es su definición, el dolor crónico tiene cualidades propias que lo llevan a pasar de ser un síntoma a convertirse en una enfermedad. Saber reconocerlo a tiempo es clave para iniciar el tratamiento de forma oportuna y evitar la perturbación de la calidad de vida que invariablemente sufren quienes lo padecen.

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor es una experiencia o percepción desagradable para quien la padece.  Es un síntoma netamente subjetivo que no puede ser evidenciado por terceros.  A pesar de esta connotación negativa, el dolor es un gran aliado ya que constituye un aviso de que algo no está bien en el organismo.  Esta señal tiene como fin que se tomen las medidas necesarias para evitar un daño mayor.

Esto es lo que ocurre en el dolor agudo, este dolor es una alerta que lleva a un cambio como retirar el miembro ante un trauma o quedarse inmóvil para evitar una mayor lesión. Estos cambios suelen ser automáticos y reflejos.

El dolor agudo suele disminuir de intensidad en la medida que se resuelve la lesión, para terminar desapareciendo por completo.  Sin embargo, en aproximadamente un 30% de las personas que padecen un dolor agudo este no cede, persistiendo en el tiempo por un lapso mayor a 6 meses, lo que lo lleva a convertirse en un dolor crónico.

 

¿Por qué un dolor agudo se convierte en crónico?

El dolor crónico no tiene el efecto protector del dolor agudo.  Este dolor ocurre producto de una lesión de los trayectos nerviosos involucrados en trasmitir las señales dolorosas hacia el cerebro.

Esta lesión pudo ocurrir producto de la lesión que originó el dolor agudo y lleva a que los nervios continúen transmitiendo una señal de algo que ya no está ocurriendo.  Por tal razón, las personas con dolor crónico experimentan molestias bajo la forma de sensaciones como pinchazos, punzadas, ardor, quemazón, corrientazos aunque no se esté produciendo ningún estímulo sobre la zona del cuerpo en donde se originan estas sensaciones.

La transmisión de este tipo de impulsos es capaz de originar cambios estructurales a nivel de las células del sistema nervioso central, conocidas como neuronas, que se encuentran relacionadas con el procesamiento de las señales dolorosas, estos cambios son conocidos como sensibilización central y son responsables de que el dolor se perpetúe en el tiempo.

 

Causas más comunes de dolor crónico

Si bien son muchas las causas de dolor crónico, la gran mayoría de los casos es debida a trastornos de tipo músculo esquelético y articular.  Estos abarcan las enfermedades degenerativas del aparato locomotor, los trastornos de columna vertebral que incluyen las cervicalgias y lumbalgias, la artrosis, artritis reumatoidea, hernias discales y fibromialgia.

Otra causa frecuente de dolor crónico son las migrañas, jaquecas, cefalea tensional, neuralgias, síndromes miofasciales, síndrome de colon irritable, dolor menstrual (dismenorrea) y la cistitis intersticial.

 

 

¿Por qué es tan difícil tratar el dolor crónico?

El dolor crónico no se origina por mecanismos como la inflamación, por lo que el uso de medicamentos del tipo antiinflamatorios no tiene ningún sentido en personas con este tipo de dolor ya que no producen ningún tipo de alivio.  Su uso más bien suma efectos adversos que empeoran aún más la calidad de vida de quien lo padece.

El dolor crónico implica una serie de cambios en el organismo que afectan también a las emociones. Esto hace que sea más difícil de tratar.

Los mecanismos relacionados con la presencia de un dolor crónico son más bien de tipo químico, las neuronas afectadas son capaces de liberar una serie de neurotransmisores de forma autónoma, es decir, en ausencia de un estímulo, lo que es similar a lo que ocurre en trastornos como la epilepsia.

Es por esta razón que los medicamentos empleados en el tratamiento del dolor crónico son más bien medicamentos del tipo anticonvulsivantes usados para el tratamiento de las convulsiones y medicamentos del tipo neuromoduladores que son capaces de modificar la liberación de los neurotransmisores relacionados con la transmisión del dolor.

 

Efectos del dolor crónico sobre la calidad de vida

El dolor crónico es un flagelo que afecta notablemente la calidad de vida de quien lo padece e incluso la de su familia.  Este trastorno suele acompañarse por síntomas asociados como la depresión y el insomnio. Estas molestias llevan a desarrollar estados emocionales que interfieren con las diversas actividades diarias del paciente.

Muchas veces su reconocimiento y diagnóstico son tardíos.  En ocasiones, los pacientes visitan varios médicos hasta lograr ser diagnosticados correctamente, como ocurre en una condición muy relacionada con este tipo de dolor como lo es la Fibromialgia.

Una vez que se presenta, el dolor crónico es una enfermedad en si mismo, independientemente de la enfermedad o trastorno que le dio origen.  Por tal razón,  amerita un tratamiento específico que muchas veces es de por vida o al menos por un tiempo prolongado. Esta condición debe ser manejada y tratada por médicos especialistas en dolor o en unidades o clínicas del dolor.

 

Recomendaciones para combatir el dolor en personas que tienen dolor crónico

 

Tomado y adaptado de la Federación Galega de Enfermidades Raras e Crónicas

 

  1. El dolor crónico es una enfermedad en sí mismo. El dolor al volverse crónico deja de ser u síntoma y se convierte en una enfermedad que amerita un tratamiento específico.  Este tratamiento es independiente del tratamiento de la enfermedad de base que le dio origen.
  2. El tratamiento del dolor crónico va más allá del alivio del dolor.  Abarca además el manejo de molestias que son comunes en personas que padecen esta afección como lo son el insomnio, la depresión y ansiedad.  Todos estos factores contribuyen a deteriorar aún más la calidad de vida de estos pacientes.
  3. El abordaje de tratamiento de las personas con dolor crónico es multidisciplinario.  Esto significa que debe haber un equipo de médicos de diversas especialidades, así como otros miembros del equipo de salud como psicólogos, fisioterapeutas y nutricionistas, integrados para poder manejarlo y tratarlo adecuadamente.
  4. El tratamiento del dolor crónico no es exclusivamente de tipo farmacológico.  Por lo general es necesario complementarlos con la realización de procedimientos como la aplicación de infiltraciones, bloqueos, fisioterapia, actividad física, técnicas de relajación, electroanalgesia, acupuntura, terapia cognitiva conductual y medidas para reducir el peso corporal.  En ocasiones puede ser necesario llevar a cabo procedimientos quirúrgicos para tratarlo o controlarlo.
  5. Es importante manejar adecuadamente las expectativas del paciente con dolor crónico. Muchas veces en estos pacientes se logra reducir el dolor y no aliviarlo por completo.  El principal objetivo es mejorar hasta donde sea posible la calidad de vida de quien lo padece.  Esto requiere de una integración y un buen canal de comunicación entre el paciente y su médico tratante.
  6. Los resultados en relación con eficacia del tratamiento serán mejores si el tratamiento se inicia de forma temprana.  Cuando el dolor crónico persiste en el tiempo es capaz de producir cambios morfológicos en el sistema nervioso que llevan a que sea más difícil de tratar.

 

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