Dolor en el anciano: Principales causas y limitaciones para su tratamiento

Dolor en el anciano: Principales causas y limitaciones para su tratamiento

El dolor es una sensación desagradable que puede experimentarse en cualquier momento de la vida, sin embargo, en el anciano suele ser un problema que se presenta con mayor frecuencia ya que las enfermedades crónicas aumentan con la edad.

En los ancianos, el dolor constituye una experiencia agotadora que se ve intensificada por condiciones como los problemas del sueño, la disminución de las capacidades físicas y el aislamiento social, que llevan a que se acompañe por sufrimiento psicológico, depresión y ansiedad, lo que termina incrementando la percepción del dolor.

Se estima que entre un 50 a 80% de las personas mayores de 65 años presentan algún tipo de dolor

Artrosis

La artrosis es una condición en la que ocurre el deterioro del cartílago articular, esto favorece que aparezcan un proceso inflamatorio y ciertas deformidades que originan dolor por un mecanismo mecánico, principalmente la compresión de estructuras vecinas o de estructuras nerviosas, esto último ocurre en la artrosis de la columna vertebral, en donde se comprimen los nervios raquídeos procediendo dolor que irradia a los brazos, al tronco o a las piernas.

Aquí encontraras más infromación sobre la artrosis:

Artrosis la enfermedad articular más frecuente

Neuralgia por Herpes Zoster

En el anciano ocurre el debilitamiento del sistema de defensas lo que favorece la  reactivación del virus del herpes, produciendo la infección por herpes zoster que se conoce comúnmente como culebrilla

Este trastorno es capaz de lesionar los nervios originando un tipo de dolor muy intenso que conocemos como neuralgia post herpética.  Se manifiesta como una sensación de ardor o quemadura con mucha sensibilidad en la piel que aparece en los sitios en donde estuvieron presentes las vesículas de líquido, siendo los mas comunes el tronco, el rostro o a nivel del glúteo.

Fracturas vertebrales por osteoporosis

La osteoporosis conlleva a la pérdida de la masa mineral del hueso lo que disminuye su resistencia facilitando que ocurran fracturas.  Estas se presentan principalmente a nivel de la muñeca, las vértebras de la columna y el hueso de la cadera.

En el caso de las fracturas que ocurren a nivel de la columna, estas se deben al colapso de las vértebras, haciendo que se aplasten o que tomen forma de una cuña.  Esto hace que el espacio entre las vértebras por el cual emergen las raíces nerviosas de la médula espinal disminuya su diámetro comprimiendo así el nervio lo que produce mucho dolor.

Claudicación intermitente

La enfermedad cardiovascular manifestada por la obstrucción de las arterias por placas de colesterol, lleva a que se vea disminuido el flujo de sangre hacia los tejidos, lo cual compromete su aporte de oxígeno. En situaciones de reposo esto pudiera no ocasionar problemas, pero cuando aumenta la demanda, como ocurre al hacer algún tipo de actividad física, no es posible que llegue más oxígeno por lo que el músculo cae en una situación llamada isquemia.  Esto produce un dolor que se caracteriza por ser percibido como una sensación de opresión fuerte  en los muslos o en la pantorrilla cuando caminan, que desaparece cuando se sientan a descansar. Este dolor se conoce como claudicación intermitente.

Algunas consideraciones sobre el dolor en el anciano

Muchas veces el dolor en los ancianos no se trata adecuadamente por varias condiciones que incluyen:

  • Dificultad para valorar el dolor en los ancianos
  • Miedo a los efectos secundarios de los medicamentos
  • Resistencia a tomar más medicamentos
  • Prejuicios tanto de los médicos como de los familiares
  • Mal manejo de las expectativas
  • Origen psicológico del dolor

Dificultad para valorar el dolor en los ancianos

Los ancianos tienen grados variables de alteración de sus funciones vitales, que llevan a que un poco más difícil establecer una buena comunicación a la hora de hablar sobre su dolor.

Estas limitaciones pueden deberse a problemas auditivos como la sordera, a dificultades visuales a trastornos para su normal expresión debidos a lesiones de los músculos o accidentes cerebrovasculares y finalmente a problemas cognitivos cuando existen procesos como las demencias o el Alzheimer.

Al evaluar a un anciano con dolor es importante asegurarse que comprende bien lo que se le esta preguntando así como que se esta comprendiendo lo que él quiere decir.

Miedo a los efectos secundarios de los medicamentos

Todos los medicamentos tienen efectos secundarios, hasta el noble acetaminofén…

En el caso de los ancianos hay que asegurarse de brindar alivio disminuyendo los riesgos y para este grupo de edad los medicamentos que conocemos como AINES, que incluyen al ibuprofeno, diclofenac, ketoprofeno y naproxeno (entre otros) son medicamentos que aumentan el riesgo de  desarrollar hemorragias, ulceras gástricas, reacciones alérgicas y elevación de la presión arterial por lo que deben evitarse y si se van a usar deben estar indicados por un médico con una dosis adecuada y por un tiempo limitado.

Esto no quiere decir que deba dejarse al paciente con el dolor. Existen muchas otras opciones para tratar el dolor en el anciano de forma segura.

Resistencia a tomar más medicamentos

El consumo de medicamentos en la tercera edad es superior al del resto de la población. Se estima que más de la mitad de las personas mayores de 65 años consume uno o varios medicamentos de forma continua.

Muchas veces tratar de incluir mas medicamentos a la lista no es tarea fácil. Por una parte existe la posibilidad de que los medicamentos interactúen entre si ocasionando efectos adversos y por otra es el mismo paciente quien no quiere tomar más pastillas.

En el caso del dolor, dado su gran impacto en la calidad de vida, yo particularmente considero que hay que incluir nuevos medicamentos cuando estos sean necesarios, por lo general cuando se hace una buena elección es mucho mayor el impacto positivo de sentirse bien y ser mas activo y funcional que las molestias que puedan originarse.

Prejuicios tanto de los médicos como de los familiares a la hora de tratar el dolor en el anciano

Este es un punto muy importante.  En una oportunidad evalué a una abuela de unos 80 años, cuando le pregunté por que venía me dijo que quería que yo la ayudara con el dolor porque había ido a otro médico y él le dijo que no le podía indicar nada porque estaba muy mayor y ella no estaba para nada de acuerdo con ese médico, incluso también estaba molesta con la hija por no haber buscado otra opinión.  La señora estaba realmente furiosa…

Esto es muy común, pareciera que cuando las personas llegan a una edad avanzada sencillamente ya no se debe hacer nada e incluso las condenan a “acostumbrarse a vivir con dolor”, realmente detesto esa frase.

Los adultos mayores si pueden y deben recibir tratamiento para el dolor, aunque tengan muchas enfermedades crónicas y tomen varios medicamentos siempre hay algo que hacer por ellos.  Aquí la clave está en ampliar el panorama ya que al hablar de tratamiento del dolor en el anciano no solo me refiero a los medicamentos, tratamiento incluye terapias como la rehabilitación, acupuntura, terapia neural, ozonoterapia, plasma rico en plaquetas, biomagnetismo, homeopatía, remedios naturales, manejo de la ansiedad, relajación, masajes, yoga y tai chi.

Mal manejo de las expectativas

Algo clave a la hora de trabajar con personas con dolor crónico es estar claro al momento de manejar adecuadamente las expectativas.

El dolor crónico no es un síntoma, es una enfermedad y eso cambia las cosas.  Pasa a ser como la diabetes o la hipertensión, que amerita cambios y cuidados que muchas veces son permanentes.

Las personas con dolor crónico tienen días buenos y días malos. Esto ocurrirá de forma cíclica y hay que aprender que hacer en los días malos para que duren menos y como pasar los días buenos para evitar excesos que lleven a tener días malos.  A fin de cuentas, la clave está en encontrar un equilibrio y es muy importante entender esto para mantener siempre un alto nivel de motivación hacia los cambios en el estilo de vida y la constancia con los tratamientos y las terapias.

Origen psicológico del dolor

En algunos ancianos es posible que el dolor tenga una gran influencia de factores psicológicos.

El dolor es un síntoma subjetivo, por lo que es difícil su valoración y en algunos casos su validación.  Existen formas de determinar si un dolor tiene un origen emocional más que físico, lo que muchas veces explica porque la persona no mejora a pesar de haber cumplido diversos tipos de tratamientos.

Uno de los factores más asociados con la aparición del dolor, y muchos otros tipos de enfermedades de origen psicológico es la ansiedad.  Además de ello, este tipo de dolor es más común en las personas con ciertos rasgos de personalidad como son:

  • Alta dependencia de sus relaciones sociales
  • Necesidad de un apoyo emocional constante
  • Rasgos histriónicos, afán de protagonismo
  • Tendencia a controlar personas o situaciones con la manipulación
  • Evasión de responsabilidades u oportunidades

Por lo general las personas con un dolor de origen psicológico tienen un historial de varias patologías no muy claras con tendencia a acudir de forma periódica a servicios de urgencias y haber recibido la indicación de varios tratamientos o terapias que fueron suspendidos.

Consejos para tratar el dolor en el ancianos

Los ancianos deben recibir tratamiento para el dolor, solo que pudiera ser necesario hacerlo teniendo algunos cuidados:

  • Comenzar los medicamentos con dosis bajas e ir subiendo hasta lograr el alivio del dolor.
  • Cuando sea posible combinar medicamentos analgesicos para usar así menos dosis.
  • En caso de dolor muscular o articular preferir el uso tópico en cremas o parches en vez de tabletas.
  • Evitar los AINES especialmente si el anciano es hipertenso, toma aspirina o tiene gastritis.
  • Apoyarse en terapias complementarias como la rehabilitación, el tai chi y terapia del dolor.

¿Tienes alguna duda o pregunta?  Plantéala en los comentarios y con gusto te responderé o si prefieres contáctame para una asesoría médica

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