Dolor nociceptivo, un importante mecanismo protector

Dentro de la amplia clasificación del dolor nos encontramos con el dolor nociceptivo.  Es un tipo muy común de dolor, ya que es aquel que se origina por estímulos dañinos originados tanto en la superficie del cuerpo (dolor somático) como en su interior (dolor visceral).  El conocimiento de los mecanismos de este tipo de dolor es de gran utilidad para comprender mejor por qué sentimos dolor y adoptar medidas para prevenir su aparición.

Los diversos tejidos del cuerpo cuentan con una gran cantidad de estructuras que permiten llevar a cabo su función e incluso mantener al cerebro informado de su condición.  Estas estructuras son los receptores, se distribuyen en todo el cuerpo, tanto en los tejidos superficiales como la piel, los músculos, tendones, ligamentos, articulaciones y huesos, como en las vísceras y órganos internos.

Estos receptores son de varios tipos.  Ellos transmiten información como la presión, tacto, calor, frío, vibración, posición en el espacio y grado de contracción muscular.  Un tipo especial de receptor es capaz de transmitir señales que son interpretadas como dolor, estos receptores de conocen como nociceptores. El dolor percibido por la activación de estos receptores es lo que se conoce domo dolor nociceptivo.

 

¿Cuál es el proceso a través del cual sentimos el dolor?

Estos receptores no son más que una serie de terminaciones nerviosas, es decir, los extremos de los axones de las neuronas, que son las células nerviosas.  Al recibir un estímulo, la información viaja por estas terminaciones hasta llegar a la medula espinal.  Allí la información pasa por una o varias neuronas intermediarias que se conectan con las neuronas del cerebro, estas neuronas constituyen una especie de alcabala que filtra la información.

De esta manera al recibir un estímulo se produce una señal que llega al cerebro y nos hace tener conciencia que lo ocurrido una determinada zona del cuerpo. Además de los estímulos táctiles, estos receptores llevan al cerebro señales que son interpretadas como dolor.

La importancia de la percepción de la sensación, en especial en el caso del dolor, es que al tener conciencia de la misma se logra que el cuerpo responda y se proteja, con el objetivo de limitar el daño. Pudiéramos decir entonces que el dolor nociceptivo tiene una función protectora para el organismo.

Nuestro cuerpo esta preparado para identificar el dolor tanto en el exterior como en el interior

Los receptores del dolor son de tres grandes tipos según su localización:

  • Receptores cutáneos. Este tipo de receptores se ubican en la piel. Son capaces de responder a diversos estímulos, como el tacto, el calor, el frío o el dolor. En relación con la percepción de dolor, estos receptores son capaces de transmitir estímulos dolorosos de diversos tipos.
  • Receptores músculo articulares. Se localizan principalmente en los músculos y articulaciones. Estos receptores se activan cuando se liberar sustancias en el músculo, cuando disminuye el porte de oxígeno al músculo o cuando se lleva a cabo una contracción muscular sostenida.
  • Receptores viscerales. Se ubican en la superficie de los órganos internos. Estos se activan por estímulos como la inflamación, el aumento de tamaño del órgano, la distensión de las vísceras huecas, cambios químicos producidos por la disminución en el aporte de oxígeno al órgano.

 

El sistema nervioso cuenta con mecanismos para aliviar el dolor

Una vez que la información llega al cerebro y se hace conciencia del estímulo, se produce una respuesta que desciende hasta la medula espinal, allí las neuronas que describimos anteriormente, que conforman la alcabala bloquean la señal que viaja al cerebro apagándola.

Este sistema permite limitar en el tiempo la precepción de los estímulos y también del dolor. Cuando se daña o se ve afectado no se limita la transmisión de señales dolorosas al cerebro, por lo que el dolor se perpetúa en el tiempo.  Esto es uno de los mecanismos que se relacionan con la aparición del dolor crónico.

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Mecanismos capaces de desencadenar el dolor nociceptivo

Como se ha visto, al haber diferentes tipos de receptores del dolor nociceptivo, existen también diversos tipos de dolor.  Estos son el dolor somático y el dolor visceral.

 

Dolor somático

El dolor somático es aquel que se localiza en las estructuras superficiales del cuerpo. Abarca la piel y el sistema músculo esquelético. Es el principal tipo de dolor nociceptivo.

 

Este tipo de dolor es bien localizado y definido, quien lo padece puede identificar con precisión la zona adolorida.  El dolor somático puede ocurrir por diversas causas:

  • Lesión directa. Golpe, corte o quemadura.
  • Acción química. Contacto con sustancias externas o cambios en el pH de los tejidos (grado de acidez).
  • Infección. La respuesta inmune frente a las infecciones es capaz de activar los mecanismos de transmisión del dolor.
  • Contracción muscular sostenida. Los esfuerzos repetitivos de gran magnitud son capaces de estimular al sistema nociceptor, por ello es común sentir dolor luego de una actividad o entrenamiento físico intenso.
  • Distensión. El estiramiento de los tejidos es una causa común de dolor.  El estiramiento en los tendones (tendinitis), ligamentos (esguinces), en el músculo (distensión muscular) o en la misma articulación (luxación) son mecanismos capaces de producir dolor intenso.
  • Alteraciones en el aporte de oxigeno. La falla en el aporte de oxigeno ocasiona una condición conocida como isquemia. Los músculos son particularmente sensibles a esta condición.  El dolor producido por condiciones como la isquemia es descrito siempre como una sensación de presión. En el caso de la falla en el aporte de oxígeno al músculo del corazón por obstrucción de sus arterias, lo que constituye un infarto, las personas que lo padecen narra casi siempre este hecho de la siguiente manera:  “siento como si tuviera una plancha de plomo muy pesada sobre el pecho que me aprieta y no me deja respirar”.

 

Dolor visceral

El dolor visceral es un dolor difuso, difícil de definir y precisar.  Es debido a alguna lesión en las vísceras, principalmente:

  • Distensión. Uno de los principales estímulos capaces de estimular los nociceptores es la distensión o aumento del diámetro o del tamaño de una víscera. En el caso del hígado, el mismo no contiene receptores de dolor, estos se ubican en la membrana que lo recubre, por lo que el hígado origina dolor cuando aumenta de tamaño por condiciones como la hepatitis o la hipertensión portal.  Las estructuras huecas son particularmente sensibles a la distensión, las dos que más comúnmente son fuentes de dolor visceral con el colon y la vesícula biliar.
  • Aumento de presión. El aumento de presión dentro de una víscera hueca origina dolor, esto ocurre con frecuencia en la vesícula biliar llena de cálculos o piedras, así como en el intestino lleno de materia fecal, en la obstrucción intestinal o en el apéndice lleno de pus de la apendicitis.  La víscera busca vencer ese aumento de presión con contracciones intensas que permitan la propulsión y expulsión del contenido en su interior originando el dolor tipo cólico.
  • Falta en el aporte de oxígeno. El músculo que recubre a las vísceras, conocido como músculo liso, también es sensible a la falla en el aporte de oxígeno.  Este trastorno origina un dolor difuso, difícil de precisar, debido a la isquemia. Este es el mecanismo del dolor que acompaña al infarto intestinal.

 

Procesos que sigue un estímulo para convertirse en una señal dolorosa

A continuación te mostramos un vídeo que explica de forma gráfica todos estos mecanismos.

 

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