Dolor oncológico, el dolor que acompaña al cáncer

El cáncer es una enfermedad cada vez más común en nuestros tiempos.  Hablar de cáncer cáncer trae a la mente muchas cosas, en especial un temor muy importante al dolor que lo acompaña, conocido como dolor oncológico. Si bien el dolor puede estar presente en las personas con cáncer, este es un temor que yo misma tuve la oportunidad de superar gracias a una experiencia personal.

 

Los pacientes con cáncer son un tipo muy especial de enfermos.  El cáncer es una enfermedad frecuente en nuestro medio, cada día aprendemos más sobre cómo prevenirla, diagnosticarla y tratarla, sin embargo creo que estamos lejos de erradicarla, al menos en este momento.

Decirle a un paciente o a su familiar que tiene cáncer no es fácil ni agradable, recibir esa noticia tampoco.  Yo tengo mi experiencia personal al respecto en la que tuve que estar de los dos lados al mismo tiempo, me toco decirle a un familiar muy cercano que tenía cáncer.  Es una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida.

Cuando me entere que mi familiar tenía cáncer me vino a la mente una sola cosa, el dolor.  De hecho le pedí a Dios una sola cosa, que nunca tuviera dolor, lo demás lo aceptaba con resignación.

 

Dolor oncológico, un dolor que de solo pensar en él te pone a temblar

 

A lo largo de mi vida he trabajado con pacientes con cáncer.  La evolución y el desenlace son muy variables.

Algunos pacientes, como dice Deepak Chopra, “pueden vivir con la enfermedad pero no con el diagnóstico”. 

Estas personas lidian bien con Su “pelota”, “nódulo”, “úlcera”, “inflamación”, “secreción” o cualquiera sea la manifestación de su tumor. Pero una vez que se enteran que estas son las formas en la que se manifiesta un cáncer se desploman por completo.  Lamentablemente muchas de ellas fallecen en poco tiempo.

Otros pacientes lo llevan con un nivel de angustia y tristeza aceptable, tienen días de optimismo que alternan con otros de pesimismo.  La mayoría de estos pacientes buscan ayuda, se someten al tratamiento y logran llevar la enfermedad.  A veces el cáncer remite, para aparecer nuevamente con una metástasis al cabo de dos a tres años.  Allí aunque se desmoralizan pueden retomar las fuerzas y luchar manteniéndose, otros al reencontrase con esta enfermedad sienten que perdieron la batalla y se van.

Finalmente hay un tercer grupo.  Estos reciben la noticia como si les dijeras que tienen una gripe, hacen lo que tienen que hacer y más.  Se aplican las terapias que les indica el oncólogo, se operan, toman remedios naturales, cambian su estilo de vida y lo superan.

En este último grupo está mi familiar. La verdad yo fui quien se desmoralizo.  Me dijo que de eso no se iba a morir e hizo lo que tenía que hacer. La operaron, le pusieron radioterapia, toma quimioterapia oral y ya pasaron dos años.  A veces pienso que ese cáncer era más para mí que para ella, créanme que aprendí mucho, en especial aprendí que quizás le tenemos más miedo al cáncer del que deberíamos tenerle, y que el juego no termina hasta que se acaba.

¿Y el dolor? Nunca ha tenido dolor, Dios me escuchó, cosa que le agradezco infinitamente. ¿Por qué? Porque el dolor es algo que realmente perturba a las personas, en especial aquel que acompaña a la fase terminal del cáncer.

Este dolor muchas veces no es tratado de forma apropiada llevando a un final miserable.  La palabra es fuerte, pero es la forma en la que estos enfermos describen el final de sus días. Por esto digo que el dolor oncológico es un dolor que pone a temblar.

 

Dolor por cáncer, ¿A qué se debe?

 

En sus fases iniciales el cáncer no produce dolor. Se estima que de 2 a 5 de cada 10 personas con cáncer tienen dolor la comienzo o en las fases iniciales de la enfermedad.  Sí esta progresa llegando a las fases en las que aparecen las metástasis los números cambian, ahora serán 8 de cada 10 pacientes con cáncer los que tengan dolor.

El cáncer produce dolor por varios mecanismos.  El tumor al crecer comprime estructuras, esto ocasiona dolor, pero también es posible que los tejidos se dañen ocasionando dolor.  Los tratamientos como la radioterapia y la quimioterapia también pueden ocasionar dolor. Una tercera fuente de dolor corresponde a otros trastornos que puedan desarrollarse durante la enfermedad, como es el caso de la inflamación de las venas (flebitis), infecciones, heridas, úlceras, etc.

El dolor oncológico puede ser tanto nociceptivo como neuropático, esto dependerá del tipo de tejido que se encuentre infiltrado por el tumor o sus metástasis.  En la mayoría de los casos suele ser mixto, como cuando existen metástasis en los huesos.  Por lo general los nervios tienen trayectos cercanos a las estructuras óseas y una metástasis en hueso puede ocasionar un dolor por infiltración del hueso y un segundo dolor de tipo neuropático por afectación de un nervio próximo.  Aquí seguro le surge una pregunta: ¿Entonces una persona puede tener dos tipos distintos de dolor?  La respuesta es sí, una misma persona puede experimentar simultáneamente distintos tipos de dolor y ser capaz de diferenciarlos con detalle.

 

Tratamiento del dolor oncológico

El tratamiento del dolor oncológico es complejo.  Este tipo de dolor es muy variable, como vimos un paciente con cáncer puede experimentar distintos tipos de dolor y cada uno tiene su tratamiento específico.

 

Tratamiento farmacológico del dolor oncológico

El tratamiento farmacológico del dolor oncológico dependerá de su intensidad.  Los fármacos a utilizar pueden ir desde el paracetamol a la morfina, pasando por la gama de analgésicos intermedios a estos extremos.  El medicamento se ira indicando a dosis bajas, luego de acuerdo a la necesidad se procede primero a subir la dosis y luego a hacer combinaciones con otros analgésicos o con medicamentos llamados coadyuvantes que tienen otros mecanismos de actuación como los esteroides y los antidepresivos.

Tratamiento no farmacológico del dolor oncológico

El tratamiento no farmacológico abarca intervenciones que se realizan para aliviar el dolor.  Aquí entran procedimientos como las infiltraciones, bloqueos nerviosos, uso de medios físicos, ozonoterapia e incluso la radioterapia localizada sobre la lesión que ocasiona el dolor.

Tratamiento alternativo del dolor oncológico

Las terapias alternativas bien usadas con grandes aliados para el tratamiento no solo del cáncer, sino de cualquier problema de la salud.  El dolor oncológico mejora si el tumor disminuye de tamaño, y es sabido que hay algunas sustancias naturales provenientes de las plantas e incluso alimentos con efecto anticancerígeno.  Yo tuve la oportunidad de ver beneficios de tres en particular: la cúrcuma, la guanábana y los espárragos. Les hablaré más sobre esto en otro artículo.

Mi recomendación a la hora de buscar ayuda con tratamientos alternativos es no suspender el tratamiento médico que le indico su oncólogo y tener cuidado al buscar al terapeuta.  Lamentablemente hay mucha charlatanería y eso, más que ayudar, puede ocasionar riesgos a la salud.

 

Los pacientes con cáncer tienen derecho a participar en las decisiones sobre su tratamiento

Mi deseo en este tema que los oncólogos escuchen más a sus pacientes sin juzgarlos.  La mayoría de los pacientes con cáncer buscan algún tipo de terapia alternativa y no le comentan a su oncólogo ya que estos de entrada los critican, se burlan de ellos o incluso los amenazan con no seguir atendiéndolos.

Yo creo que escuchar al paciente y ponerse en su lugar es importante y de gran ayuda, debemos enfocarnos en ayudar sin juzgar, si los pacientes sienten libertad para hablar y contar sus experiencias aprenderíamos más y podríamos liberarlos de tratamientos riesgosos, ya que tomarían nuestros comentarios como consejos y no meramente como una crítica.

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