Radiografía y Resonancia magnética: ¿Cuál es la diferencia?

 

 

Los estudios de imagen son necesarios para poder confirmar algunos diagnósticos y establecer el grado de progreso de las enfermedades, hecho que muchas veces define el tratamiento.  Los principales estudios solicitados para la evaluación de personas con dolor músculo esquelético y articular son la radiografía y resonancia magnética.  Se explica en que casos se solicitan y cual es la ventaja de cada uno de ellos. Igualmente se contesta una pregunta que hacen muchos pacientes en consulta: ¿Las radiografías y las resonancias se vencen?

Las distintas enfermedades son capaces de dar origen a una serie de alteraciones que ayudan a identificarlas.  Estas manifestaciones son objetivas para el paciente quien las experimenta y las narra como síntomas (dolor, debilidad, ardor, aumento de volumen, etc.), pero también para el médicos bajo la forma de signos, que son los hallazgos que encontramos al examinar a los pacientes.

El examen clínico aporta mucha información, sin embargo en luganos casos nuestras manos y nuestros ojos no pueden evaluar las estructuras profundas, siendo necesario obtener algunas imágenes del interior del cuerpo para poder llegar a un diagnóstico. Inicialmente se contaban con imágenes de Rayos X generales, posteriormente los equipos se fueron especializando para permitir mayor nitidez hasta que en nuestros días contamos con la radiología digital y las resonancias magnéticas.

 

Radiografía y resonancia magnética, dos formas de ver hacia adentro

Si bien existen muchos estudios diagnósticos, en el caso de la evaluación de personas con dolor de origen músculo esquelético y articular, los más utilizados son la radiografía y resonancia magnética.  Estos estudios permiten obtener imágenes de las estructuras profundas con la finalidad de identificar anomalías que expliquen los síntomas como parte del proceso del diagnostico.

También son necesarias para definir el grado de progreso de una enfermedad y la magnitud del daño que le ha ocasionado a los tejidos.  Esta información muchas veces cambia un tratamiento, haciendo por ejemplo que la conducta cambie de un tratamiento con medicinas  a una cirugía.

 

Radiografía

 

Las radiografías son imágenes que se obtienen al someter una parte del cuerpo a los rayos X.  Esta técnica obtiene imágenes en una escala de grises en las que el color blanco corresponde a estructuras duras como los huesos, mientras que el aire se muestra de color gris oscuro o negro.  Los tonos intermedios corresponden a tejidos que tienen una densidad menor que el hueso pero mayor que el aire.

Las radiografías se usan principalmente para evaluar los huesos y los pulmones.  Ellas muestran lesiones como las fracturas y los procesos degenerativos de los huesos como los cambios producidos por la artrosis o por la lesión de los discos intervertebrales de la columna.  Estas imágenes también muestran la disminución de la densidad de hueso en la osteoporosis, la presencia de líquido o aire de forma anormal en las cavidades del tórax o del abdomen, lesiones correspondientes a tumores o infecciones, aumento de tamaño de órganos como el corazón y la presencia de elementos extraños al organismo.

Para realizar una radiografía se ubica la parte a estudiar entre la fuente de los rayos X y su receptor.  Esta técnica somete al paciente a dosis pequeñas de radiación, por lo que no debe abusarse de ella, en especial en mujeres embarazadas.

 

Resonancia Magnética

 

La Resonancia Magnética es un estudio de imagen muy empleado en la actualidad con fines diagnósticos, ya que permite La visualización de tejidos blandos que no pueden ser observados en las radiografías simples o por otros medios.  Se muestra la imagen de una radiografía y resonancia magnética de la rodilla, pero como puede verse, en la radiografía se identifican solo los huesos, mientras que en la imagen de la resonancia se muestran con detalle los músculos, ligamentos, los meniscos y los tendones que rodean a esta articulación.

En esta técnica que data de los años ochenta.  Se obtienen imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo mediante la aplicación de campos magnéticos con potentes imanes circulares que hacen que los núcleos de los átomos de hidrógeno que se encuentran en todo el cuerpo se alineen y absorban energía. Una vez que cesa este campo, estas partículas irradian la energía que es captada por una antena receptora originándose así las distintas imágenes, que se muestran como cortes hechos aproximadamente cada 5 milímetros a lo largo de la estructura a estudiar.

En los casos en que por alguna razón se requiera una mejor visualización de alguna estructura, se emplea un medio de contraste paramagnético llamado Gadolinio.  Este se aplica por vía intravenosa antes de tomar las imágenes. Este contribuye a aumentar la intensidad de la señal de algunas lesiones, especialmente infecciones, tumores y metástasis.

 

En qué casos se debe practicar una resonancia magnética

 

El estudio de Resonancia Magnética puede ser hecho en cualquier parte del cuerpo, sin embargo tiene un mayor uso en los casos detallados a continuación:

  • Lesiones de los discos intervertebrales.  Ante la sospecha de lesiones como las hernias discales,  este estudio es capaz de mostrar las lesiones que los discos y el grado de compromiso sobre las raíces nerviosas y la médula espinal.
  • Accidentes cerebrovasculares.  La resonancia magnética permite identificar si es debido a una trombosis o a una hemorragia e incluso el grado de afectación de las distintas estructuras del sistema nervioso y posibles complicaciones como el edema cerebral y la hidrocefalia.
  • Tumores.  La resonancia ayuda a identificar la presencia de algunos tipos de tumores.  Permite una mejor visualización de los distintos órganos, poniendo en evidencia estructuras anormales que puedan ser compatibles con lesiones malignas. Igualmente permite evaluar si hay compromiso de órganos como los ganglios linfáticos, el hígado los pulmones o el cerebro.
  • Visualización de estructuras vasculares.  Una forma de resonancia conocida como angiografía por resonancia magnética permite visualizar con gran detalle estructuras como la arterias y las venas.  Esto es especialmente útil en el caso de diagnosticar obstrucción en las arterias coronarias o cerebrales. Una ventaja de esto es que se evita la necesidad de hacer una arteriografia o un cateterismo, que son estudios complejos en donde se debe colocar un catéter dentro de la la arteria a estudiar para inyectarle un contraste y luego tomar radiografías para poder visualizar su trayecto, toso esto se evita con la resonancia magnética.
  • Estudio del sistema nervioso.  El sistema nervioso no es accesible a los estudios de rayos X, por ello se solicitan resonancias para el diagnostico de lesiones no tumorales del sistema nervioso como es el caso de infecciones, malformaciones arteriovenosas, aneurismas, quistes y enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple y la esclerosis lateral amiotrófica.

 

Cuidados a tener en cuenta a la hora de realizarse una resonancia magnética

 

Los estudios de radiografía y resonancia magnética no originan ningún tipo de radiación, ya que se basa en la aplicación de campos magnéticos.  Si bien es un estudio seguro y no invasivo, la Resonancia magnética no puede ser practicada en el caso de personas que tengan elementos metálicos en su cuerpo ya que estos pueden ser atraídos hacia el imán movilizándose desde el sitio en donde se encuentran ubicados, lo que origina lesiones.  De la misma manera no puede ser aplicada en personas con implantes de dispositivos electrónicos como los marcapasos o prótesis auditivas en el oído interno.

Es posible que durante este estudio los pacientes se sientan algo ansiosos ya que deben ser introducidos dentro de un túnel estrecho que no es más que la cavidad de un imán de grandes dimensiones, en el caso de personas que sufren claustrofobia suele ser necesario practicarles algún tipo de sedación para poder ser sometidas a este procedimiento.

 

¿Las radiografías y las resonancias magnéticas se vencen?

Las imágenes obtenidas por radiografía y resonancia magnética pueden cambiar en el trascurso del tiempo, esto debido al progreso de la enfermedad, así como a la aparición de nuevas lesiones.

Sin embargo, en una persona que tiene un mismo patrón de dolor y que no ha experimentado agravación de sus molestias, es posible que los cambios se mantengan, y que no haya mayores variaciones entre 2 estudios tomados en momentos distintos. Esto es válido para ambos tipos de estudio, radiografía y resonancia magnética

Traquido en las articulaciones: ¿Por qué ocurre?

El traquido en las articulaciones es una molestia relativamente común, constituye una de las principales manifestaciones de la Artrosis, enfermedad debida a la lesión del cartílago articular que afecta a más del 80% de las personas mayores de 70 años.

 

El cartílago articular es un tejido más blando que el hueso pero con una consistencia firme.  Se localiza recubriendo las superficies de los huesos en los sitios en donde estos articulan con otros huesos.  De ahí que su función sea facilitar el desplazamiento de un hueso sobre el otro, con lo cual se logra llevar a cabo un determinado movimiento.

Una condición importante para que se logre la normal movilidad es que las superficies de cartílago se encuentren indemnes, y por lo tanto lisas, para que disminuya la fricción durante el movimiento y no ocurra así el molesto traquido en las articulaciones durante el mismo.

 

El cartílago está formado por una malla de proteínas

 

La arquitectura del cartílago es el factor clave que le permite ser capaz de cumplir funciones como amortiguar el impacto.

Esta estructura se encuentra formada por proteínas llamadas proteoglicanos que están distribuidas en forma de filamentos que se encuentran unidas por uno de sus extremos a largas cadenas de ácido hialuronico.  Estos filamentos se encuentran a su vez contenidos en una malla de colágeno, el espacio circundante está constituido por agua.

Las moléculas de proteoglicanos tienen cargas negativas que hacen que estas se repelan constantemente.  Gracias a este fenómeno, ante la compresión producida por un factor mecánico automáticamente las cargas negativas se repelen con lo que el cartílago se expande nuevamente procurando mantener su arquitectura.

Cuando el cartílago se fisura o se rompe, se pierden agua y proteoglicanos con lo que esta estructura pierde esta propiedad.

 

El traquido en las articulaciones es reflejo de que el cartílago ya no es uniforme

 

Con los años y con factores como los traumatismos, mala alimentación sobrecarga mecánica por sobrepeso o malas posturas, o simplemente por factores metabólicos y hereditarios, el cartílago va perdiendo sus condiciones, deja de ser liso, disminuyendo además su espesor.

Estos cambios llevan a que los movimientos no sean tan suaves y aparece así uno de los síntomas más característicos de la artrosis, como lo es el  traquido en las articulaciones que ocurre durante los movimientos.  Este traquido puede ser fino como la sensación de tener un saco lleno de arena en el cuello cada vez que se moviliza la columna cervical, o bien ser un traquido grueso y audible en la rodilla o el hombro al movilizar estas articulaciones.

El cartílago lesionado pierde su capacidad de amortiguar el impacto y facilitar el movimiento. Esto lleva a la aparición de otros síntomas de la artrosis como son la limitación para lograr todos los rangos de movimiento de una articulación, así como el dolor y la inflamación tras los movimientos en especial por tiempo prolongado.

 

¿Cómo se hace el diagnóstico de artrosis?

La artrosis es la enfermedad degenerativa más frecuente, sus manifestaciones son tan características que esta enfermedad se reconoce con el examen físico por lo que se dice que el diagnóstico de artrosis es clínico.  Algunos estudios son necesarios para evaluar el grado de lesión de las articulaciones, lo que es de utilidad para definir mejor el tratamiento más adecuado según su localización y progreso.

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