Todo sobre el Dolor: Qué es, causas y tratamiento integral

El dolor es una sensación universal, todos lo hemos experimentado alguna vez. Con solo hacer un poco de memoria recordarás algún dolor que te molestó por varios días, que te limitó para hacer algo importante o quizá, a pesar de que ha pasado el tiempo, aún te acompañe.  Este artículo busca explicar las causas que originan el dolor y por qué en algunos casos simplemente se queda.  Se describen además los principales tipos de dolor y las diversas opciones de tratamiento, tanto tradicionales como alternativos, que pueden ayudarte a librarte de él.

Este síntoma es un fenómeno que puede afectar a cualquier individuo.  Es tan complejo que incluso un mismo tipo de dolor puede ser experimentado de forma distinta por dos personas.  Esto se debe a una serie de elementos asociados que influyen en la percepción de la experiencia dolorosa, que incluyen factores culturales, psicológicos y sociales.  Las causas que lo originan son muchas y diversas, derivando de allí la forma en que debe ser tratado, combinando fármacos con medidas no farmacológicas que suelen ser claves para aliviar un tipo especial de dolor como es el dolor crónico.

Webdeldolor, una forma de obtener alivio del dolor

Existen muchas personas en el mundo que se encuentra atravesando por un trastorno que les produce dolor.  Muchas de ellas pudieran no tener suficiente acceso a los servicios sanitarios por razones económicas, culturales o geográficas, o bien no tener la cercanía con su médico para tratar algunos asuntos que van más allá de los medicamentos que les indican o incluso aclarar las dudas que tienen sobre su enfermedad y su tratamiento.

Los pacientes con dolor necesitan mucho apoyo.  Los medicamentos son de ayuda, pero existen otros factores que deben ser adaptados para alcanzar un mayor alivio.  En mi experiencia tratando a personas con dolor he visto que además de medicar hay que informar y educar, a veces los pacientes no logran un alivio satisfactorio porque toman sus medicamentos de forma inadecuada, ingieren alimentos o usan suplementos que interfieren con su tratamiento o simplemente llevan a cabo actividades de forma tal que ven agravadas sus molestias.

Esto me ha llevado a crear webdeldolor.  El objetivo principal es brindar información útil, que además sea seria y fiable para ayudar a estos pacientes y, en este sentido, es mejor ir de la mano del especialista que naufragar en internet.

A veces me pregunto ¿cómo llegue hasta aquí?  Cuando estudiaba medicina no tenía claro el impacto que tenía el dolor en la vida de las personas.  La verdad era manejado en las aulas como un síntoma más que acompaña a varias enfermedades.  Luego de graduarme decidí tomar el camino de la medicina interna, que es la forma de tener una mejor visión del cuerpo y sus enfermedades, para mí una especialidad integral.  Con el paso del tiempo los pacientes con dolor fueron invadiendo la consulta y cuando vine a percatarme estaba trabajando básicamente con pacientes con dolor, cosa que me gusta y que me llena. Creo que en este fenómeno influyo mi capacidad de escuchar y prestar atención a los pacientes…

Desarrollar webdeldolor es una forma de transmitir lo que he aprendido y lo que he visto que ayuda a las personas que están padeciendo dolor.  Espero poder ayudar a muchos a lograr el tan anhelado alivio del dolor, sin importar las distancias.

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Primero lo primero, ¿Qué es el dolor?

El principal motivo de consulta al médico es el dolor.  El dolor es una experiencia que puede afectar a cualquier individuo.  Todos tendremos algún tipo de dolor en algún momento de la vida.

La IASP (International Asociaton for the Study of Pain) define el dolor como “Una experiencia sensorial o emocional desagradable, asociada con un daño real o potencial”, al ser una experiencia pasa a ser un síntoma completamente subjetivo lo cual es interpretado y vivido muy particularmente por quien lo padece.

Así vemos que el dolor es algo más que un simple síntoma, se trata de un importante mecanismo de defensa que activa señales de alarma que tienen como finalidad proteger al organismo frente a un daño.  De hecho, no sentir dolor pone en riesgo la vida.

Este síntoma puede tener una intensidad que va desde una simple molestia hasta ser realmente insoportable, su localización es variada según su origen, así mismo tiende a presentarse acompañado por otros síntomas que facilitan determinar su causa.  En muchos casos desaparece con o sin tratamiento médico en un corto plazo sin embargo, en aproximadamente un 30 a 35 % de los pacientes, se convierte en un fantasma que los acompañará por mucho tiempo.

 

El dolor a lo largo de la historia

Hablar de la historia de la medicina es hablar de la historia del dolor.  A lo largo de los siglos el dolor físico se ha visto matizado por influencias muy propias y particulares de cada período histórico.

Relatos bíblicos antiguos remontan su aparición al mismo momento de la creación del hombre, allí se hace referencia a un tipo de dolor, el dolor del parto y se asocia con el sufrimiento.  Más adelante en la historia pasa al terreno religioso, como símbolo de castigo y obediencia que le brindaba, a aquel que lo padeciera con aceptación y resignación, la oportunidad de adquirir la pureza y por ende el perdón de sus pecados.  Esto alcanzó su máxima expresión en el cristianismo, en el caso de los llamados santos, cuya vida tuvo que estar signada por algún tipo de martirio o sufrimiento extremo en el que invariablemente se encontraba asociado el elemento doloroso.

Con el paso de los años, y adentrados ya en el siglo XIX, la ciencia médica comienza a tener avances al dar inicio a toda una serie de descubrimientos en el área de la anatomía, fisiología, fisiopatología, farmacología y en la terapéutica, con lo cual los fenómenos antiguamente cubiertos por un manto mágico religioso comienzan a ser definidos y contextualizados como hechos eminentemente orgánicos y por ende biológicos.  A partir de este momento, el dolor es definido como una sensación desagradable que se concentra en alguna parte del cuerpo, conllevando a un estado de ansiedad y deseo imperioso de suprimirla, adquiriendo así un componente asociado: la emoción.

Para el siglo XX los avances alcanzados tornan a la medicina en una ciencia de tal complejidad que se hace necesario el desarrollo de las diversas especialidades.  Sin embargo, en el caso del dolor físico el fenómeno de la especialización, más que ayudar, ha dificultado un poco el manejo de este síntoma, ya que con mucha frecuencia una sola especialidad no ofrece todas las herramientas y respuestas que permitan ayudar al paciente con dolor, especialmente aquel de origen músculo esquelético (que compromete a alguna estructura del aparato locomotor, es decir, localizado en músculos, tendones, fascias, bolsas serosas, ligamentos, huesos, cartílagos, cápsula articular y/o membrana sinovial).

Esta visión fragmentada, y más bien topográfica del dolor, llevada a cabo por cada galeno de acuerdo con su especialidad, limita la amplia posibilidad de diagnósticos diferenciales que pudieran ser planteados, con el agravante que en las ciencias médicas es casi un axioma el hecho según el cual “no se diagnostica lo que no se sospecha”, corriéndose además el riesgo de no poner a la disposición del paciente todas las herramientas que pudieran ayudarlo.

Esto explica porque en un número de importante de personas con dolor, deben pasar semanas o incluso meses para que puedan ser diagnosticados adecuadamente, iniciando así el camino al alivio.

Más recientemente se ha visto la necesidad de integrar especialidades para poder brindar un mejor enfoque a los pacientes con dolor, surgiendo así las llamadas clínicas o unidades de terapia del dolor.

 

Tipos de dolor

Hacer una lista de todos los posibles dolores que existen sería una labor que haría que este artículo se convirtiera en un libro. Estas causas se irán desarrollando en el tiempo como publicaciones en esta web.

Para simplificar esto puedo decir que el dolor puede afectar a cualquier estructura del cuerpo, así como que es posible que diversos tipos de dolor existan de forma simultánea en una misma persona.

Una forma sencilla de clasificar el dolor es en función de su duración. Esto lleva a hablar del dolor agudo y el dolor crónico. El dolor puede ser agudo cuando dura unos pocos días y pasa a llamarse crónico cuando se prolonga en el tiempo por más de tres meses, algunos autores hablan de seis meses.

Otra forma de clasificar el dolor es de acuerdo con su origen:

 

Dolor somático

Corresponde al dolor que se origina en los tejidos superficiales así como en estructuras musculo esqueléticas. Es un tipo muy común de dolor, conocido como dolor nociceptivo, este abarca diversas condiciones como:

  • Lesiones de la piel. Trastornos superficiales como heridas, cortaduras, quemaduras, y excoriaciones suelen producir dolor. Existen condiciones como el herpes zoster, conocido comúnmente como culebrilla, que son extremadamente dolorosas.
  • Miositis. La miositis es la inflamación del tejido muscular. Su principal causa son los traumatismos, seguido por las infecciones virales, principalmente en enfermedades como el dengue, infección por el virus del Zika, Chikungunya. Otra causa importante es la aparición de enfermedades autoinmunes como las miopatías y dermatomiositis.
  • Desgarros musculares. Un desgarro muscular es una lesión en la que parte, o incluso la totalidad, de las fibras que componen un músculo se rompen.  Su principal causa son los traumatismos y los esfuerzos bruscos.  Constituyen una lesión deportiva muy frecuente.
  • Artritis. Se conoce como artritis a la inflamación de las articulaciones, caracterizada por aumento del tamaño, enrojecimiento y sensación de calor al tocarla. La forma clásica de artritis es la artritis reumatoidea, sin embargo existen muchas otras causas de artritis como la psoriasis, espondilitis, lupus, enfermedad mixta del tejido conectivo, gota, fiebre reumática y las artritis sépticas (debidas a la infección de la articulación).
  • Artrosis.  La artrosis es un trastorno de las articulaciones en donde en vez de inflamación hay desgaste del cartílago, eso hace que la articulación pierda su lubricación natural por lo que los movimientos resultan dolorosos.  En esta enfermedad lo característico es el traquido y el engrosamiento de la articulación.  La artrosis recibe denominaciones particulares según la articulación que se vea afectada, siendo las principales la espondiloartrosis (artrosis de la columna vertebral), coxartrosis (artrosis de la cadera), gonartrosis (artrosis de la rodilla), rizartrosis (artrosis de la base del dedo pulgar) y hallux valgus conocido comúnmente como juanete (artrosis de la base del dedo gordo del pie).
  • Tendinitis.  Los tendones son los extremos de los músculos, sirven para que estos se inserten en los huesos.  Estas estructuras se afectan por tensión o movimientos que produzcan una contracción brusca y forzada del musculo, como ocurre en un traumatismo, caída o por esfuerzos. En la tendinitis se inflama el tendón, mientras que en otra afección llamada entesitis se inflama la unión del tendón al hueso.
  • Bursitis. En algunos puntos donde un músculo o un tendón se ubique en proximidad con un hueso existe una estructura llena de líquido llamada bursa.  Su función es actuar como un amortiguador que permita el deslizamiento.  Cuando el tendón o el musculo se somete a un movimiento brusco puede desgarrar la bursa dando así origen a una condición muy dolorosa llamada bursitis.  Esta ocurre principalmente en el hombro, en las caderas y en las rodillas.
  • Capsulitis.  Las articulaciones se encuentran rodeadas por un conjunto de ligamentos que forman un revestimiento llamado capsula articular.  Cuando esta se inflama ocurre una capsulitis, una de las más comunes es la capsulitis adhesiva del hombro, llamada comúnmente hombro congelado.
  • Esguinces. Los esguinces son lesiones que afectan a los ligamentos, que son unas bandas formadas principalmente por colágeno que unen a los huesos entre sí para darles estabilidad a la articulación.  La localización más común de los esguinces es a nivel del tobillo, otro esguince muy frecuente es el latigazo cervical, en el que se estiran los ligamentos que unen entre sí a las vértebras a nivel del cuello.
  • Hernias discales. Las hernias discales son lesiones en las que se encuentran afectados los discos intervertebrales.  Son unas estructuras blandas que se ubican entre las vértebras actuando como una especie de amortiguadores.  Cuando los discos se lesionan parte de su contenido se desplaza de su sitio originando compresión de los tejidos vecinos, lo que origina el dolor.
  • Fibromialgia. La fibromialgia es una enfermedad reumática que se caracteriza por originar dolor en todo el cuerpo, este se acompaña por fatiga e insomnio.  Es una enfermedad compleja que se debe a la alteración de algunos neurotransmisores relacionados con la trasmisión de las señales dolorosas a nivel del cerebro, principalmente la serotonina.

 

Dolor visceral

Es el dolor que afecta a los órganos internos.  A diferencia del dolor somático, suele ser un dolor difuso, mal localizado, que se acompaña por síntomas como las náuseas, cambios en las evacuaciones y en la micción, sudoración y sensación de desvanecimiento.  Algunos tipos frecuentes son:

  • Colitis.  Corresponde a la inflamación del colon, que es la parte final del intestino, también conocida como intestino grueso.  Esta estructura se inflama por excesos en los alimentos, por infecciones, o por la ingesta de leche en las personas que presentan intolerancia a la lactosa.  En los ancianos es común la presencia de pequeñas dilataciones en el colon llamadas divertículos que pueden inflamarse produciendo una diverticulitis e incluso perforarse originando una inflamación llamada peritonitis caracterizada por el paso de materia fecal a la cavidad abdominal.
  • Gastritis. La gastritis es la inflamación del estómago, es muy común en condiciones como la alimentación a base de comidas rápidas, la alta ingesta de café, el estrés emocional, la infección por la bacteria Helicobacter pilori o debida al uso de medicamentos por largos períodos de tiempo, en especial la aspirina, los esteroides y los anti inflamatorios.
  • Enteritis. La enteritis es el trastorno en el que se inflama el intestino delgado.  Por lo general es debido a infecciones como la giardiasis o por varios virus. Cuando la infección abarca al intestino y al estómago se denomina gastroenteritis.  Suele manifestarse con dolor abdominal tipo cólico y diarrea.
  • Apendicitis.  La apendicitis es la inflamación de una estructura hueca ubicada cerca del inicio del colon llamada apéndice cecal.  Esta inflamación puede ser grave ocasionando la perforación del intestino que lleva al desarrollo de una peritonitis.
  • Colecistitis. Corresponde a la inflamación de la vesícula biliar.  Es una condición común en personas que presentan cálculos biliares por obstrucción del conducto de drenaje de la bilis hacia el intestino.  También puede observarse en diabéticos. En esta condición el dolor se ubica en la parte superior derecha del abdomen.
  • Hepatitis. La inflamación del hígado es conocida como hepatitis, por lo general es debida a infecciones, principalmente por los virus de la hepatitis, aunque puede ocurrir en condiciones como el hígado graso.  En las hepatitis el dolor, cuando esta presente, se debe a la distensión de la membrana que recubre al hígado cuando este aumenta de tamaño producto de la inflamación.
  • Pancreatitis. La inflamación del páncreas es conocida como pancreatitis, esta condición produce un dolor muy intenso en la parte alta del abdomen acompañado por náuseas y decaimiento.  Es una condición grave que puede ocasionar la muerte del individuo si no es tratada adecuadamente.
  • Cólico nefrítico. El cólico nefrítico es un dolor originado cuando un cálculo se impacta en un uréter.  Esta descrito como uno de los dolores más intensos.
  • Pielonefritis. La pielonefritis es la infección del riñón, puede estar asociada o no con la presencia de cálculos.  El dolor se ubica en la región lumbar y suele confundirse con un lumbago.
  • Dismenorrea. Este término se usa para hacer referencia al dolor que acompaña a la menstruación o que se presenta un poco antes de que aparezca.  Puede ser muy intenso en incapacitante.
  • Cistitis. Corresponde a la inflamación de la vejiga urinaria.  Origina un dolor sordo ubicado sobre el pubis que se acompaña por ardor para orinar y la necesidad de orinar a cada rato pequeñas cantidades de orina. Existe una forma de cistitis crónica conocida como cistitis intersticial que puede acompañar a condiciones como la fibromialgia.

Dolor neuropático

El dolor neuropático es un tipo de dolor que es debido a lesiones de estructuras del sistema nervioso, algunos tipos comunes de dolor neuropático son:

  • Dolor periférico. Corresponden a los trastornos en los que ocurre la inflamación de un nervio, producen dolor muy intenso acompañado por cambios en la sensibilidad. Está constituido principalmente por las neuralgias son la neuralgia del trigémino, neuralgia de Arnold, neuropatía diabética, neuropatía secundaria a medicamentos, neuropatía post infecciosa, neuralgia post herpética y las polineuropatías. Otra condición son las radiculitis o radiculopatías, que se deben a la irritación de una raíz nerviosa originada en la columna vertebral, como consecuencia de trastornos como las hernias discales, ciatica, la artrosis, fracturas o traumatismos.
  • Dolor central. Se debe a la lesión de estructuras del sistema nervioso localizadas a nivel del cerebro, cerebelo, tallo cerebral o la médula espinal. Este tipo de dolor se produce en personas que han padecido accidentes cerebrovasculares, esclerosis múltiple o lesiones de la médula espinal.

Dolor oncológico

El dolor oncológico es el tipo de dolor que acompaña a las enfermedades malignas.  Este dolor puede ser de cualquiera de los tres tipos de dolor ya descritos: somático, visceral o neuropático.  Esto dependerá de las estructuras que se encuentren afectadas por el tumor o sus metástasis.

Dolor agudo

El dolor agudo es el dolor que se presenta de forma súbita y tiene una causa bien determinada. Por lo general produce cuando el sistema nociceptivo se activa tras una lesión tanto en el exterior como en el interior del cuerpo, tiene como finalidad activar los sistemas protectores del organismo, como es la huida, para evitar un daño mayor.

Por lo general se presenta ante un traumatismo, es el dolor que se siente tras un golpe y que hace que se retire la parte afectada.  Aquí se entiende claramente que ese movimiento reflejo y casi inconsciente es un importante mecanismo protector, si no se retira la parte afectada puede seguir ocurriendo la lesión y el daño sería mayor.

Este tipo de dolor también puede ocurrir por causas internas. En situaciones como cuando un cálculo se atasca en el uréter (conducto que permite el paso de la orina desde el riñón hacia la vejiga) ocurre un dolor muy intenso conocido como cólico nefrítico, los autores lo describen como uno de los dolores más intensos que puede experimentar una persona.  Otros ejemplos de condiciones que se acompañan por dolor agudo son situaciones como la amigdalitis, dolor dental, pleuresía (derrame pleural), apendicitis, colecistitis, gastroenteritis, angina de pecho, entre otros.

El dolor agudo suele ser muy intenso, su magnitud es proporcional al daño recibido.  No es igual el dolor de golpearse un dedo del pie al caminar que el sufrido tras una caída aparatosa en la que se fracturó un hueso.

Lo más característico del dolor agudo es que acompaña al proceso de cicatrización y desaparece por completo una vez que se repara el daño ocurrido en los tejidos. Esto se debe a que el sistema nervioso cuenta con mecanismos que permiten “apagar” la señal y hacer desparecer el dolor.

Para mayor información sobre el dolor agudo puedes revisar el articulo: 

Dolor agudo, recomendaciones para su adecuado manejo y tratamiento.

Dolor crónico

Una vez que se repara el daño que ha dado lugar a la aparición de dolor este debe desaparecer por completo.  Aunque este es el deber ser, en algunas personas la lesión se resuelve pero el dolor persiste, apareciendo así el dolor crónico. Este puede ser continuo, como el dolor de la artritis o presentarse de forma episódica como es el caso del dolor relacionado con la migraña o los cólicos menstruales llamado dismenorrea.

El dolor crónico ocurre como consecuencia de una alteración en los mecanismos del dolor, estos se activan sin un estímulo apropiado, por lo que este dolor no tiene el objeto protector del dolor agudo, más bien suele ser destructivo tanto física como psicológicamente.

Suele presentarse en forma de brotes y es señal de que no se ha resuelto la enfermedad que lo produjo, aunque en algunos casos se relaciona más bien con lesiones de las estructuras encargadas de transmitir las señales o impulsos dolorosos al cerebro por lo que se sienten molestias como pinchazos, ardor, hormigueos y punzadas aunque en la zona afectada no se esté produciendo ningún tipo de estímulo.

El dolor crónico es capaz de afectar al sistema nervioso autónomo, originando síntomas relacionados con la presión arterial, temperatura, sudoración y movilidad de los órganos huecos como el colon, los uréteres y la vejiga. Estos se manifiestan como sudor, desvanecimiento, náuseas, cambios en la frecuencia y características de las evacuaciones, etc.

La prolongación del dolor en el tiempo lleva a la aparición de cambios psicológicos, la asociación con estados emocionales negativos. El dolor crónico es una de las principales causas de incapacidad y ausentismo laboral.

El dolor crónico no es una condición exclusiva de los ancianos

El dolor crónico no es una condición exclusiva del adulto mayor y el anciano, existen otras causas que no son de origen degenerativo y suelen afectar a personas más jóvenes, tal es el caso de la migraña, cefalea tensional, neuralgias del trigémino, el síndrome del túnel del carpo, las lesiones del manguito rotador, así como dolores en la columna cervical y lumbar asociados con malas posturas o esfuerzos durante la jornada laboral que llevan a desarrollar contracturas dolorosas que caracterizan al síndrome miofascial, lo que nos lleva al terreno de las enfermedades ocupacionales.

Cada día vemos con más frecuencia una entidad que ha desconcertado a médicos y pacientes por muchos años, como lo es la fibromialgia, enfermedad reumática en la que se presenta dolor generalizado que afecta al tronco y las extremidades y se acompaña por fatiga, insomnio, trastornos de la memoria, depresión y molestias abdominales, muchas teorías explican su génesis, cobrando mayor importancia las alteraciones en los niveles de transmisores en el sistema nervoso central, en especial la serotonina, conocida como el neurotransmisor de la felicidad.

Dolor músculo esquelético, el dolor más frecuente

El dolor musculo esquelético es el tipo más común de dolor.  Abarca a los procesos que afectan a los huesos, músculos y articulaciones, así como los tejidos blandos relacionados como los ligamentos, tendones, fascias y bolsas serosas. Estas estructuras con frecuencia se ven afectadas por los procesos degenerativos crónicos.

Estas enfermedades tienden a ser progresivas por lo que el dolor, así como los demás síntomas asociados, van aumentando gradualmente su intensidad llegando en muchos casos a ser intolerables para el paciente.

La trascendencia del dolor músculo esquelético radica en que constituye el tipo más frecuente de dolor crónico, como se evidencia en encuestas de los Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos, que indican que el 33% de la población estadounidense sufre de artritis o de algún tipo de trastorno articular (Harrison, 2006), además de esto suele acompañarse, en un alto porcentaje de los casos, de grados variables de impotencia funcional y discapacidad, que condicionan el elevado ausentismo laboral que lleva asociado.

Las principales causas de dolor musculo esquelético se describieron al tocar el punto correspondiente al dolor somático.

Tratamiento del dolor

El tratamiento del dolor dependerá principalmente de si se trata de un dolor agudo o un dolor crónico. El dolor agudo responde bien a medidas como los analgésicos, anti inflamatorios, que acompañaran a los procedimientos necesarios para atacar su origen (extirpación de un apéndice inflamado, prescripción de antibióticos para la amigdalitis, inmovilización de una fractura, antiespasmódicos para dilatar una víscera hueca que ha sufrido un espasmo, sutura de una herida abierta, etc.).

En el caso del dolor crónico los esfuerzos dirigidos a su tratamiento tienen como objetivo principal mejorar no solo la salud física, también es necesario mejorar la salud psicológica y la calidad de vida de quien lo sufre.

Los pacientes con dolor crónico inicialmente responden al uso de analgésicos sin embargo con el progreso de la enfermedad van siendo necesarias cada vez dosis mayores y en muchos casos deben hacerse combinaciones de varios tipos de calmantes, e incluso emplear medicamentos antidepresivos y anticonvulsivantes para poder controlarlo.  En casos más graves, como en el cáncer, se debe recurrir al uso de los opioides, derivados de la morfina, sustancia narcotizante que constituye en muchos casos “el último recurso”.

Cuando a pesar de estos esquemas no se logra el alivio se suele recurrir a cirugías para controlar el dolor, en las cuales se reemplazan articulaciones o seccionan los troncos nerviosos periféricos que conducen los estímulos dolorosos, menos agresivas son las técnicas para implantar dispositivos que liberan sustancias anestésicas en la medula espinal.  El inconveniente de este último tipo de tratamiento es que por lo general estos troncos nerviosos conducen otros tipos de estímulos como movilidad, control de postura y tono muscular así como comandos para controlar el sudor, sensibilidad térmica y presión. Todos estos sensores quedan afectados cuando se realizan este tipo de intervenciones.

El dolor que acompaña al cáncer, llamado dolor oncológico, puede ser de tipo agudo o crónico, su tratamiento dependerá del mecanismo exacto que lo origina.  En las fases terminales de las enfermedades malignas el dolor es manejado como parte de un programa de cuidados paliativos, que son una serie de intervenciones que se enfocan en mejorar la calidad de vida de los pacientes que no pueden ser curados.

 

Si quieres saber como tratar cada tipo específico de dolor te recomiendo leer el artículo Cómo quitar el dolor

 

Cuando los calmantes no alivian

Muchas personas con dolor crónico han peregrinado de centro en centro y de médico en médico huérfanos de un tratamiento eficaz.  Esto les ha hecho sentir incluso una gran desesperanza ante un desfile de diagnósticos y tratamientos que no le han solucionado su problema, y que le han hecho perder tiempo en la búsqueda de un alivio para sus dolencias.

En ocasiones se trata de enfermedades en las que el diagnóstico es difícil, como es el caso de la fibromialgia, enfermedad que constituye un diagnóstico de exclusión, es decir, se llega a ella cuando se han descartado las demás causas del dolor.  La fase de estudios previos suele ser frustrante ya que todos los exámenes suelen arrojar resultados normales, sin embargo el paciente, muchas veces una mujer de mediana edad, siente que le duele todo su cuerpo, que sus emociones se encuentran al borde, que no duerme bien y sus familiares y amigos comienzan a llamarle hipocondríaca, cuando realmente es una persona enferma que necesita tratamiento.

Así como las pacientes con fibromialgia, existe otro grupo de personas que presentan dolores muy intensos como punzadas, que se acompañan por ardor, sensación de frío o de calor, entumecimiento, hormigueo o adormecimiento en una zona determinada del cuerpo los cuales no muestran cambios con el uso de los calmantes, con el tiempo los músculos de la zona pueden disminuir su masa apareciendo molestias como perdida de la fuerza.  En este caso se trata de personas que presentan una lesión del sistema nervioso que origina un dolor denominado Dolor Neuropático.

Este dolor es realmente desagradable para quien lo padece y tiene un gran impacto emocional ya que la desesperación y la falta de respuesta a calmantes, muchas veces en dosis muy altas, lleva a la depresión.

El dolor neuropático es representados por condiciones como las neuralgias y neuritis, como es el caso de la ciática, neuritis intercostal, neuralgia postherpética, neuropatía diabética, neuropatías post infecciosas como la que acompaña a la infección por virus como el VIH y las neuralgia craneales entre las que se ubican la neuralgia de Arnold y la neuralgia del trigémino.

Un dolor que suele acompañar por muchos años a los pacientes antes de que se diagnostique su origen es la neuralgia del trigémino. Es bien localizado, muy intenso y se ubica en la cara, siempre en el mismo sitio, a diferencia de las migrañas que suelen alternar entre un lado de la cabeza y otro.  El nervio trigémino como lo dice su nombre se compone de tres ramas, la superior u oftálmica, la media o maxilar superior y la inferior o maxilar inferior, el dolor tendrá una distribución de acuerdo con la rama lesionada.  Muchas veces estos pacientes son sometidos a tratamientos odontológicos e incluso extracciones de piezas dentales innecesarios, al cabo de los cuales el paciente continua con el dolor.  Algo que hace aproximarse a la intensidad de este dolor es que en la antigüedad era una causa frecuente de suicidios entre quienes lo padecían.

Qué opciones tienen los pacientes con dolor

El tratamiento del dolor crónico amerita el uso de tipos especiales de medicamentos., sin embargo estos deben complementarse con herramientas terapéuticas distintas a los analgésicos.   En estos grandes grupos de dolor – la fibromialgia, el dolor neuropático y el dolor musculo esquelético crónico– existe una diversidad de opciones de tratamiento que son eficaces, sin embargo muchas veces los pacientes no tienen acceso a ellas porque se automedican o bien no buscan ayuda de especialistas en el área.

Estos casos ameritan una evaluación multidisciplinaria en la que pueden trabajar conjuntamente dos o más médicos y el tratamiento suele integrar medicamentos distintos a los analgésicos comunes y terapias físicas para ayudar a los pacientes, que se muestran sorprendidos al ver como un tratamiento adecuado acaba con el dolor que le ha acompañado por años.

Las terapias alternativas son de gran ayuda

En la búsqueda de opciones de tratamiento para estos pacientes se ha vuelto la mirada hacia técnicas milenarias del terreno de las terapias alternativas, como es el caso de la acupuntura y la homeopatía, que en manos experimentadas son de gran ayuda. Las terapias complementarias tienen la ventaja de que al ser holísticas y tratar al cuerpo como un todo controlan de manera simultánea los síntomas asociados como la depresión, cansancio, debilidad e insomnio, permitiéndole al paciente una recuperación integral.

Algunas terapias complementarias de gran ayuda al paciente con dolor incluyen:

Terapia neural

Es una terapia que permite controlar eficazmente el dolor, así como la causa que le dio origen, en pocas sesiones se logran resultados asombrosos que permiten inicialmente disminuir la dosis de analgésicos requeridos para controlar el dolor hasta lograr dejar por completo de recibir calmantes.  Sus resultados son además duraderos brindando la posibilidad de que el paciente se reintegre a sus actividades y lleve una vida normal.

Terapias de oxigenación

Un aspecto importante que es considerado por los médicos especializados en terapia del dolor es garantizar un óptimo funcionamiento celular, por lo que se aplican de manera conjunta terapias de oxigenación, basados en que durante las enfermedades crónicas los procesos inflamatorios limitan el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos con lo que estos se deterioran aún más, arraigándose la enfermedad.

Oligoelementos

Los oligoelementos, conocidos también como oligominerales, son elementos que incluyen el magnesio, manganeso, zinc, cobre, silicio, selenio, entre otros.  Son necesarios para que se lleven a cabo los diversos procesos en el organismo, incluyendo la reparación del daño a los tejidos.

Homeopatia

La homeopatía es una técnica de tratamiento muy controversial, sin embargo no podemos negar las bondades ampliamente conocidas de sustancias como el árnica para el dolor y los moretones, la echinacea para subir las defensas, el symphitum para ayudar a consolidar las fracturas así como el arsenicum album para las gastritis.

Acupuntura

La acupuntura es una gran aliada en la terapia del dolor.  Es una técnica milenaria que es aceptada como modalidad terapéutica por sistemas sanitarios estrictos como el sistema americano.

De esta manera hoy en día hablar de medicinas alternativas no es solo tocar el tema de los glóbulos de la homeopatía o las agujas de la acupuntura,  existe una gran cantidad de técnicas que constituyen las herramientas de trabajo de los médicos alternativos que apoyan la terapia del dolor.

Otros candidatos a ser tratados con terapias alternativas son los pacientes   que son alérgicos a los medicamentos  analgésicos y anti-inflamatorios (especialmente AINEs y dipirona), así como los que presentan efectos secundarios adversos con el uso de los mismos (gastritis, úlceras gástricas, hemorragias digestivas y trastornos renales entre otros).

 

Tratamientos complementarios

 

Existe una gran variedad de terapias que complementan  a los fármacos en el tratamiento del dolor.  Entre las herramientas para el manejo del dolor se encuentran las siguientes:

Rehabilitación física o fisioterapia

La fisioterapia es un tratamiento que tiene como finalidad recuperar la masa muscular, ampliar los rangos de movimientos, mejorar el equilibrio y recuperar la independencia. La fisioterapia abarca el uso de los medios físicos como el calor, el frio, la electricidad y el ultrasonido combinados con movilizaciones, masajes y ejercicios para lograr sus objetivos.

Rayos láser

Los rayos laser se basan en el uso de la energía de la luz sobre zonas dolorosas lo que resulta muy muy útil para aliviar el dolor y ayudar a cicatrizar tejidos y reparar lesiones como esguinces y desgarros musculares.  Es un tipo de radiación electromagnética con una sola dirección, una única longitud de onda que además tiene muy poca divergencia por lo que el haz no se abre ni se dispersa como lo hace la luz normal. Estas propiedades hacen que se pueda emitir un rayo a una zona bien definida aportando de forma rápida una gran cantidad de energía sin afectar los tejidos o estructuras adyacentes, además de ello el láser tiene la ventaja que puede usarse sobre tejidos lesionados sin la desventaja de los instrumentos quirúrgicos que para poder ser usados deben esterilizarse previamente.

Ultrasonido

El ultrasonido es una forma de calor profundo que se administra mediante un equipo especial.  Este calor se origina por vibraciones que se propagan en los tejidos en forma de ondas cuando estos entran en contacto con el cabezal del equipo.  El ultrasonido se emplea para disminuir la inflamación, aliviar el dolor e incluso para estimular la regeneración de los tejidos lesionados.

Ozonoterapia

Es una técnica reciente que permite aliviar el dolor, controlar la inflamación y eliminar los radicales libres, sustancias que llevan a la degeneración de los tejidos y por ende al envejecimiento.  El ozono es muy efectivo en trastornos músculo esqueléticos, sin embargo su efecto es más dramático en el tratamiento de las lesiones degenerativas de los discos intervertebrales como lo son la discopatía degenerativa, protrusión discal y hernia discal.

Plasma rico en plaquetas

Otro tratamiento con el que he trabajado con excelentes resultados es con la aplicación de factores de crecimiento obtenidos de las plaquetas, esto se conoce comúnmente como plasma rico en plaquetas.  Este tratamiento es de gran ayuda para reparar lesiones de los cartílagos articulares, mecanismo que origina el dolor en las enfermedades como la artrosis u osteoartritis, en la condromalacia, síndrome facetario, en las lesiones del manguito rotador e incluso en trastornos como la fascitis plantar.

Acido hialurónico

En el caso de artrosis de las grandes articulaciones (rodilla, cadera y hombro) una terapia muy efectiva es la aplicación de ácido hialurónico inyectada directamente dentro de la articulación.  Este tratamiento se conoce como viscosuplementación. Su principal beneficio es que permite reparar el cartílago articular y lubricar la articulación, lo que hace que disminuya el traquido, se faciliten los movimientos y por ende se alivie el dolor.

 

Cambios en el estilo de vida

Una parte importante del tratamiento, y quizá la más difícil de implementar, es la adopción de cambios en el estilo de vida. La intervención en dos factores, la alimentación y la actividad física, son claves para lograr recuperar la calidad de vida.

Alimentación

La alimentación nos permite obtener nutrientes, sin embargo es posible que algunos de ellos afecten nuestra salud y empeoren este síntoma.  Alimentos como el azúcar y las harinas refinadas agravan la inflamación de las articulaciones afectadas por artritis.  Los alimentos ricos en sustancias llamadas purinas aumentan los niveles de ácido úrico en la sangre, predisponiendo a desarrollar un tipo de artritis muy dolorosa que se presenta en forma de crisis conocida como Gota.

Otros alimentos son más bien beneficiosos, como es el caso de brócoli que contiene sustancias que reparan el daño existente en los cartílagos, o la gelatina que también ayuda a reparar lesiones por su alto contenido en colágeno.

Suplementos

Algunas sustancias beneficiosas son aportadas como suplementos.  Los más usados para aliviar el dolor son la glucosamina con chondroitin, el magnesio, vitaminas del complejo B, vitamina D, omega 3, colágeno, L-carnitina, cúrcuma, MSM (metilsulfonilmetano), hierba de San Juan y melatonina entre otras.

Ejercicio

Otro cambio importante en el estilo de vida es el ejercicio.  La actividad física permite mantener la masa muscular y por ende la fuerza muscular y la capacidad de movimiento.  El ejercicio es particularmente beneficioso en personas con enfermedades articulares y en aquellas que presentan fibromialgia y síndrome de fatiga crónica. Hacer ejercicio abraca muchos tipos de actividad física, desde actividades suaves como el TaiChi y las caminatas, hasta la actividad física con resistencia, pasando por puntos intermedios como el ejercicio en el agua, yoga y actividades de fortalecimiento muscular.

 

Intervención psicológica

Uno de los aspectos que se deben considerar en el tratamiento del dolor es el psicológico.  Tener dolor involucra a los sentimientos y emociones, predominantemente a los negativos.

Emociones como la ansiedad, angustia, frustración, desesperanza, tristeza y depresión son frecuentes en las personas afectadas por el dolor.  No es raro que esto ocurra cuando alguien ve limitada su vida por una molestia tan perturbadora, que sencillamente no termina de mejorar a pesar de recibir tratamiento.

El soporte psicológico es importante y necesario ya que ayuda a que los pacientes “hagan las paces” con su enfermedad, comprendan por que se originó, la acepten y logren motivarse a luchar y seguir adelante.  Esta motivación es importante para que la persona no abandone su tratamiento.

Igualmente el apoyo psicológico ayuda a manejar situaciones comunes cuando hay dolor crónico como es el caso del insomnio.  En ocasiones es necesario combinar la terapia psicológica con el uso de algunos medicamentos para mejorar la calidad del sueño. Otros aspectos que hay que afrontar son la limitación para llevar a cabo las actividades cotidianas y los conflictos del entorno familiar que pudieran presentarse en estas personas.

 

Lo que he aprendido de los pacientes con dolor

Mi trabajo por muchos años con personas afectadas por dolor crónico, en especial el escuchar cada día sus vivencias, me ha ayudado a comprender las diversas caras de este trastorno.

Tener dolor va más allá del sufrimiento físico, tener un dolor constante día y noche y todo el tiempo cambia la vida de quien lo sufre, así como también la de sus familiares y amigos.

Los cambios que acompañan al dolor en las esferas física, emocional, psicológica y cognitiva lo llevan a pasar de ser un simple síntoma a convertirse en una enfermedad, en la que existen experiencias asociadas que incluyen pensamientos y sentimientos, entre los que se encuentran la ansiedad, la angustia, la depresión e incluso la desesperación. Esta combinación es variable en cada persona y lleva a que cada quien experimente su dolor se forma muy particular.

Asesorar a estas personas, explicarles por que tienen dolor, mostrarles las opciones de tratamiento recomendadas y brindarles consejos útiles que les ayudaran a obtener más alivio, incluso sin salir de casa, suele ser bienvenido, es algo que siempre agradecen y que encontraran aquí en webdeldolor.com

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